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‘Clerks II’ ó ‘Mi talento se agotó hace tiempo’

Tía buena!!!

He visto ‘Clerks 2′ de Kevin Smith. La verdad es que no tenía demasiadas esperanzas en ella, siempre he pensado que su autor gastó todo el talento que tenía en su primera película, y desde luego las tres anteriores directamente me parecieron vomitivas, especialmente la última, Jersey Girl, donde, por si no tuviéramos poco con la película en sí, hay que aguantar a Ben Affleck durante noventa minutos. Y eso es mucho aguantar.
Al menos en ‘Clerks 2′ el amigo Affleck sólo sale en una escena. De esta manera la película sube muchos enteros, lo que no impide que estemos igualmente ante un producto (y digo bien, producto) muy, muy flojito…
En su primera parte, Clerks era un retrato más o menos realista del joven estadounidense en la veintena, sin mucho futuro por delante, donde Kevin Smith con bastante acierto (y bastante talento para los diálogos) mostraba varios arquetipos que todos los que nos hallábamos entonces por esa edad nos podíamos ver reflejados.
Y supongo que algo así pretende el autor con esta segunda parte, sólo que los personajes se encuentran más metiditos en años, llorando por el ‘oh he dejado pasar mis trenes en la vida’ y el ‘creía que iba a comerme el Mundo pero el Mundo me comió a mí’.
Que se vaya a cagar el amigo Smith, es un director de cine de éxito así que no me venga a contarme a mí rollos de perdedores, que no me los creo… ¿Portavoz de una generación? Y una mierda!!!
Y lo que me creo menos todavía (y eso que el pobre Kevin se esfuerza por explicárnoslo durante toda la película, consciente de que eso no se lo iba a creer nadie) es que alguien como Rosario Dawson pueda estar enamorada del protagonista. Protagonista al que por otro lado en ningún momento se le logra insuflar vida, y que es un simple arquetipo de lo que hemos sido todos en algún momento (más o menos largo según de quién se trate) de nuestra vida.
Y exactamente lo mismo le pasa al otro personaje, que de ser un disfuncional gracioso en la primera parte, ha pasado a aburrir en la segunda, por lo reiterativo y porque se le han acabado las ideas, igualito igualito igualito que al director.
Del rollo romántico sin venir a cuento de ‘Clerks II’ mejor no hablamos…
El caso es que pensándolo bien quizás haya sido demasiado duro con la peli. La ves, disfrutas de Rosario Dawson (que sale muy mona), te ríes (en contadas ocasiones), y a los cinco minutos de acabar se te ha olvidado por completo.
Y desde luego Kevin Smith de algo tiene que comer el pobre, que de guionista de tebeos se debe ganar poco y de narcotraficante o de senador de California, pues como que no le veo.

Oberammergau

Oberammergau

En la región de Baviera (Alemania), muy cerca de la enorme estación de esquí de Garmisch-Partenkirchen y del famoso castillo de Neuschwanstein -aquel en el que dicen que se basó Disney para hacer su castillo de Disneyworld-, se encuentra este pueblecito. Siempre que me hablan de pueblos chulos alrededor del Mundo, me acuerdo de Oberammergau.
Se encuentra en el centro de un abierto valle de los Alpes bávaros, rodeado de montañas casi todo el año nevadas.
Cada casa de este pueblo está completamente pintada de manera cuidadísima, mezclando motivos decorativos con escenas del pueblo o de diferentes tradiciones religiosas. Un paseo por Oberammergau es lo más parecido que podréis hacer nunca a estar en medio de un cuento de hadas.Además, posee una pequeña basílica para redondear la visita al pueblo.
Eso sí, mejor llevaos un abrigo gordo, porque aunque en esta zona de los Alpes no escasean los días de sol; os puedo decir que cuando lo visité el termómetro rondaba los diecisiete grados… bajo cero. Una minucia, vamos. Claro, que era pleno enero ;)
Así que si un día pasáis cerca de Munich, no se os olvide: Oberammergau.

Ansia por el beso de la pantera

Nastassja arf arf

Aunque son dos géneros que sobre el papel deberían estar muy relacionados, las películas que tratan de mezclar erotismo y terror, y lo hacen bien, (independientemente de que sean buenas o no) se cuentan con los dedos de una mano. En mi opinión, estas son dos de ellas.
La primera es ‘El beso de la pantera’, remake (con el mismo título original) de la obra maestra ‘La mujer pantera’ de Jacques Tourneur, aunque realmente apenas se parecen en nada.
Su director, Paul Schrader, es un viejo conocido. Muy amiguete de Scorsese, por lo que más se le recuerda es por haber hecho el guión ed ‘Taxi Driver’ (You talkin’ to me???). Tras ‘El beso de la pantera’, ha hecho alguna otra peli reseñable, como ‘Affliction’ (que por cierto, Nick Nolte se salía en ésta).
‘El beso de la pantera’ cuenta la historia de dos hermanos (Malcolm McDowell y Nastassja Kinski) que entre otras facultades tienen la de convertirse en una pantera negra en situaciones más o menos eróticas, lo que resulta muy poco recomendable para sus partenaires, como os podréis imaginar. Y bueno, a partir de ahí se desarrolla una trama basada en los crímenes de los hermanitos y de la fascinación de un cuidador del zoo por Nastassja Kinski, cosa que comprendo a la perfección, porque desde luego yo nunca he visto una mujer tan guapa como Nastassja en esta película, ni en la pantalla ni fuera de ella.
La película además tiene una estética y unos efectos especiales bastante pintones para la época, y la banda sonora (o quizás sólo la canción principal) la firma David Bowie, lo que ya es de agradecer.
Y con Bowie saltamos a la otra película, ‘El Ansia’, ya que es uno de los protagonistas. La película, dirigida por Tony Scott (en una de sus pocas películas destacables, aunque alguna otra tiene), es una especie de triángulo vampírico formado por Bowie, la Deneuve y una Susan Sarandon a punto de caramelo. Numeritos lésbicos mezclados con sangre a borbotones, ¿qué más puede pedir el disfuncional medio?
Por cierto, alguna escena de esta película es realmente terrorífica, os lo dice alguien que se le han caído los ojos viendo películas de terror ;)
En fin, dos títulos de culto muy recomendables para hacer un programa doble con vuestro vampiro o vampiresa preferido…

Hambre

Hambre de horizontes

A veces es muy provechoso echarle un vistazo a esos cajones oscuros que suele haber en casa de nuestros padres. A veces, y sólo a veces, entre absurdos artilugios setenteros (como un cassette de cintas de ocho pistas) y colecciones de sellos y mecheros, aparecen en ellos algunos libros.
En uno de estos cajones de mi casa, hace unos cuantos años, apareció un viejísimo libro roído, con portada de colores chillones y con letras de tipografía tremendista. ‘Hambre’, se llamaba. Me llamó la atención de inmediato, tenía toda la pinta de ser un superpulp europeo, a lo Boris Vian. Le pregunté por él a mi padre y me dijo que lo leyera lo antes que pudiera, que era una maravilla. Pero no fue esto lo que más me impulsó a leerlo, sino el aspecto de alegría y admiración que vi su cara, como si acabara de reencontrarse con un viejo amigo al que hacía muchos años que no leía.
Me la leí entera esa misma tarde.
En la novela se nos cuentan las peripecias de un joven periodista que quiere vivir de su profesión, que en aquella epoca -la última década del siglo XIX- no daba para muchas alegrías. Más bien para ningunas, así que nuestro amigo se pasa la novela sin apenas qué llevarse a la boca.
Su escritor, el noruego Knut Hamsun, no podría transmitirnos mejor la desesperación de pasar hambre, además del sentir de la época; como he leído por ahí en un artículo, una época ‘entre los carruajes y las bombas atómicas’.
Además para el lector medio de este blog seguramente no le resultará difícil identificarse con el protagonista, ya que posee esa mezcla de estupidez, idealismo y candidez a partes iguales que todos los nacidos en los 70 todavía tenemos, aunque aseguro por otra parte que nuestro prota es bastante menos estúpido que el amigo Holden Caulfield, protagonista de otra novela que incomprensiblemente para mí a muchos os gusta horrores.
En fin, otro magnífico libro que añadir a la biblioteca del joven individualista.
Por cierto, si investigáis un poco sobre la vida de Knut Hamsun veréis que su vida fue de todo menos aburrida, pero también es verdad que esto no es algo especialmente raro entre los escritores. Supongo que si tienes mucha vida vivida es más fácil hablar sobre ella.

Para servir y proteger

...Soooy el nooovio de la muerte...

Salgo de la estación de tren y aparezco en el pueblo en el que resido desde hace unos años. Como casi todos los días, paro a comprar unas bebidas en el establecimiento que llevan unos chinos.
En cuanto entro por la puerta, veo que está la familia al completo. Mamá china, papá chino, hijita china, sobrinita china, y la Gran Madre china. No falta nadie, están todos. Pero no son los únicos. Otras cuatro personas, vestidas de amarillo y azul, también están allí.
Son sólo policías locales, pero por su actitud me recuerdan más bien a una banda de extorsionadores que a cualquier otra cosa. Deben estar un poco sordos, porque no paran de gritar. Al pobre papá chino se le ve bastante asustado; hasta la factura de Telefónica le veo sacar al hombre. Nuestros policías hacen y deshacen por la tienda china a su antojo, la ley está de su parte. Además son cuatro hombretones; nada malo les puede pasar, y tanto las Triadas como Bruce Lee quedan muy lejos de aquí, así que no hay problema, pueden seguir gritando a los chinos tanto como quieran.
Les veo entrar hacia el almacén según salgo por la puerta del local.
A tan sólo veinte metros de allí veo como todos los días a cuatro o cinco magrebíes vendiendo droga, y no precisamente hachís. Nadie les dice nada. Siempre están allí, debe ser que Al Qaeda tiene más presencia en España que las Triadas.

Maestros del Terror

Masters of Horror

Desde hace un par de años están de moda las series que vienen de Estados Unidos. Tras un periodo largo en el que no veíamos ni una (aparte de las de animación, claro, aunque esa es otra historia), de repente empezaron a aparecer series de una calidad a años luz de las de aquí (lo que tampoco es decir mucho). Seguro que todos veis alguna de ellas, como CSI (a la que personalmente no le veo la gracia), Lost, Mujeres Desesperadas, Prison Break… Pero hay otras mucho menos conocidas, como Carnivale u Oz.
A estas últimas pertenece una que seguramente hará las delicias del aficionado al cine de terror: Masters of Horror. Cada capítulo es autoconclusivo y está dirigido por un director diferente, y si nos fijamos en sus nombres, veremos un quién es quién del cine de Terror de los años 60 en adelante. Argento, Hooper, Carpenter, Coscarelli, Stuart Gordon… la leche, vamos. Les debe haber costado reunirles a todos, sólo falta Wes Craven (a ver si en la segunda temporada…).
El tema es que cuando leí que rodarían esta serie pues como que se me hacía la boca agua, tras tantos años de películas de body count más sosas que Fernando Esteso cuando presentó ‘La Ruleta de la Fortuna’. Pero tras haberme tragado todos los capítulos pues, francamente, es mucho peor de lo que esperaba, aunque al menos la ración de sexo y violencia es más que satisfactoria.
En cualquier caso, aun con sus defectos, una serie a seguir para el fandom más ortodoxo. Y yo, desde luego, soy uno de ellos. ¿Lo eres tú?

…visitando el Medievo…

santuario de la Virgen de la Hoz

Nuestro país está lleno de rincones desconocidos, comarcas donde parece que se ha detenido el paso del tiempo, lugares bellísimos donde todavía la gente conserva sus costumbres y no han sido todavía demasiado pervertidos por nuestro querido desarrollismo feroz. Y aunque esto que digo suena a topicazo, os aseguro que es completamente cierto.

Una de estas comarcas es el Alto Tajo. A caballo entre Guadalajara, Cuenca y Teruel se encuentra esta sucesión de páramos, cortados, bosques, desfiladeros, ermitas y pueblos perdidos. Esta comarca fue tristemente conocida el año por el tema aquel del incendio donde murieron varios bomberos; lo cierto es que aquel incendio quedaba fuera de los límites del parque natural, y si me apuráis, más cerca de lo que son los alrededores de Alcolea del Pinar que del Alto Tajo propiamente dicho.

En fin, que me desvío del tema. El propósito de este artículo no es hablar del parque natural, sino del Santuario Virgen de la Hoz, a pocos kilómetros de la capital del Alto Tajo, Molina de Aragón (pueblo muy recomendable también que conserva unas murallas realmente impresionantes).

El entorno del santuario es impresionante, incrustado éste en las hoces de arenisca y caliza que forma el río Gallo, con un bosque de ribera muy bien conservado y un pinar de resineros bastante interesante. Unas escaleritas situadas a la espalda del santuario os permitirán ascender a miradores desde donde se observan perfectamente las hoces y los páramos circundantes, de un color rojizo que enamora.

El santuario en sí no es menos espectacular, como ya he dicho parcialmente excavado en los enormes farallones, y lleno de imaginería medieval… Amigos de rollos pajero-medievales-metafísicos-códigodavinciles, ¡¡¡ este es vuestro sitio !!! en este lugar podrías ver perfectamente pasar andando al Cid Campeador y no te inmutarías ni un pelo…
La cosa es que debe ser del siglo XI o XII, así que tiene sus años, y dicen por ahí que es de transición del románico al gótico…

En fin, que un día visitando Molina de Aragón, el Santuario de la Virgen de la Hoz, y haciendo alguna rutilla andando por los alrededores es de lo mejorcito que se puede hacer en esta época. Lectores mesetarios, ¡¡¡ a visitarlo !!!

Al perro de Valle de Lago

El perro de Valle de Lago

Hace unos pocos días mi novia y yo visitamos un conocido parque natural asturiano, alquilando durante dos noches una buhardilla en una casa rural.

Al rato de llegar allí apareció un perro de la nada, brincando ante nosotros tratando de llamar nuestra atención, poniéndonos la ropa perdida de barro con sus patas.
La verdad es que aquel perro no me gustó nada; era pequeño, delgado y de un color blanquecino amarillento con unas manchas irregulares que le hacían poco agraciado. Tampoco me gustó su comportamiento, parecía demasiado dependiente del humano, carecía por completo de esa dignidad que tienen la mayoría de los perros; así que nos quitamos al perro de encima como pudimos mientras llevábamos las maletas a la buhardilla. No me volví a acordar de él en el resto del día.

A la mañana siguiente me levanté temprano a escudriñar los alrededores; siempre lo hago cuando duermo en un sitio nuevo. Según salí por la puerta ahí estaba el perro, exactamente igual que el día anterior; le ignoré como pude pero el muy cabrito me seguía, y así hizo durante todo mi paseo hasta que volví a la habitación; el perro en ese momento pareció cansarse y desapareció.

Pero la tranquilidad duró poco; cuando volví a salir con mi novia para dar un paseo, esta vez mucho más largo, el perro volvió a aparecer. Estaba siguiendo a unos excursionistas del camping cercano haciéndoles la misma clase de carantoñas que nos había dedicado a nosotros el día anterior. En cuanto nos vio se olvidó de los excursionistas y se vino con nosotros. Yo no quería que nos siguiera, íbamos a hacer un recorrido por un parque natural y los perros son especialmente dañinos en estos entornos, destrozan todo lo que pillan, así que traté de ahuyentarle… en vano.

Así que acabé aceptando su compañía (mi novia estaba encantada), y comencé a fijarme más en él. Era joven y estaba lleno de alegría. No paraba de brincar, de saltar, de correr y de olfatear todo lo que pillaba por delante; y poco a poco comencé a darme cuenta de que el perro en realidad rebosaba de toda esa dignidad que yo había creído que le faltaba.

El pobre perro tenía la pata delantera derecha herida y no paraba de lamérsela. Aun así, me impresionó especialmente en un momento en el que debió oler algo que salió pitando en dirección a una cima de un monte, a unos doscientos metros de altitud sobre nosotros. Debió subirlo en aproximadamente dos minutos. En ese momento me conquistó; empecé a temer por su vida, ya que el risco al que se había subido era demasiado escarpado y pensé que se caería. Por suerte, tras llamarle volvió al instante.

Por supuesto para entonces mi novia ya le había puesto nombre, y yo luchaba contra mí mismo para no encariñarme con él, además ya me había dado cuenta yo solito de que el perro estaba abandonado… en cualquire caso todavía pensaba que el perro acabaría por cansarse cuando viera que no le dábamos comida y se iría. No fue así. Aguantó con nosotros unos dieciocho kilómetros y unos setecientos metros de desnivel. Al final del recorrido el pobre estaba tan cansado como yo.

Acabando nuestro recorrido, cerca de las primeras casas que anunciaban el pueblo, aparecieron dos nuevos perros que se fueron derechos a atacarle, les ahuyenté como pude para que dejaran tranquilo a nuestro perro. En honor a la verdad los perros que aparecieron no eran demasiado grandes, en otro caso quizás yo no hubiera sido tan valiente…

De vuelta a la casa rural, cerramos el cercado para que el perro no entrara y nos metimos en la habitación, que tenía una puerta directamente al jardín de la casa. Poco después abrí la puerta para salir a coger algo de comida al coche y ahí estaba él, esperándonos. En aquel momento yo no sabía si quedármelo, ignorarlo o directamente matarlo. Nos decidimos por darle de comer. Se lo comió todo con ganas, las mismas ganas que nosotros tras el palizón. Yo le echaba la comida fuera de la cerca de la casa para que se fuera, pero volvía y volvía y volvía. Mi novia decía que le dejáramos entrar en la habitación, la noche estaba empezando a ser fría y el viento no paraba de soplar. Pero yo seguía luchando conmigo mismo, de verdad que no quería encariñarme del perro, así que afuera se quedó. Y casi no se movió el cabrón. Cada rato yo miraba al exterior, y siempre estaba ahí.

A veces abría la puerta y le acariciaba o le daba algún resto de la poca comida que todavía teníamos, y cada vez que la abría esperaba que no estuviera, que se hubiera ido, pero estuvo allí durante todo el tiempo que permanecí despierto. Justo antes de dormir, salí al exterior a comprobar que el sitio donde estaba durmiendo el perro no fuera especialmente malo, y no lo era: estaba protegido del viento y no hacía especialmente frío, así que de esta manera se quedó algo más tranquila mi conciencia, aunque a decir verdad aquella noche no dormí demasiado bien.

A la mañana siguiente lo primero que hice fue asomarme al ventanuco, y el perro no estaba. Sentí una mezcla de alivio y preocupación, ¿habría pasado bien la noche?. Pero enseguida mis sentimientos se transformaron de nuevo en inquietud al verle aparecer de nuevo, esta vez bastante más nervioso, parecía que sentía que mi novia y yo nos íbamos de allí. Y no se equivocaba.

La tarea de sacar las maletas de la habitación y meterlas en el coche fue bastante pesada, ya que el perro nos lo impedía por completo. No paraba de mordernos los pantalones y los zapatos tirando de ellos hacia él, se nos hizo interminable aquello. Seguro que el perro ya había vivido ese momento en otras ocasiones, buscando un nuevo amo que irremediablemente se iba una y otra vez, como pasó con nosotros.

Cuando ya tuvimos todas las maletas en el coche, a punto de irnos, le preguntamos por el perro a la señora de la casa. Nos dijo que le habían abandonado el pasado verano, cosa que aunque sigue siendo cruel, desde luego es mejor -para el perro, claro, no así para el resto de animales de la zona- que abandonarlo en plena ciudad o en medio de la carretera. La señora tampoco quería encariñarse con el perro, sin embargo nos contó que su sobrina solía cuidar de él, y casualmente no estuvo allí los días que nosotros estuvimos, y parece ser que estaba ciertamente preocupada por si el perro conseguiría comida.

Algo más tranquilos tras haber hablado con la señora, nos fuimos. Tuvimos suerte y el perro no nos persiguió, estaba entretenido ladrando a unos caballos que habían invadido su finca. Y esa ha sido la última vez que he visto al perro de Valle de Lago.

Ojalá se encuentre bien y consiga pasar muchos inviernos. No pido que encuentre un buen dueño que le quiera, tan sólo me conformo con que siga por allí vagabundeando y siempre tenga un pedacito de pan duro para comer.

El hombre de mimbre

Ellas sí que saben divertirse

Creo que fue en blogdecine.com donde leí que la última película de Nicolas Cage, The Wicker Man, era un remake de una película inglesa de 1973, El hombre de mimbre, a su vez adaptación de una novela de Anthony Schaffer. autor por otra parte del guión de ‘Frenesí’, de Hitchcock.
Desconocía esta película así que me dispuse a verla.
Y ha sido un gran encuentro. Tras un comienzo que me recuerda profundamente a las novelas y adaptaciones de H.P. Lovecraft, con sus pueblos perdidos en frías costas y sus gentes, digámoslo así, de moral y costumbres heterodoxas, la película por un momento pasa a recordarme a las historias de pérdida de identidad y de no-realidad de Philip K. Dick (algunas escenas de la película me evocan poderosamente a Muertos y Enterrados, película con guión de Dan O’Bannon, que a su vez alguna vez adaptó a K. Dick).
Pero tras todo este disfraz, ‘El hombre de mimbre’ ofrece algo bastante diferente; en realidad el film es un puñetazo a la religión y a los poderes establecidos, con un protagonista que bordea en algunos casos el fanatismo, donde lo bueno se convierte en malo y viceversa, donde la morbidez es hermosura y viceversa.
Vale, de acuerdo, el trasfondo de la película se corresponde casi punto por punto con los ideales hippies-new age y de “retorno a los orígenes” de la época, pero de verdad que eso no la hace peor.
La cosa es que de lo que estoy completamente convencido es que el espíritu de ‘El hombre de mimbre’ desde luego si en algo no se encuentra es en los productores de Hollywood de 2006, así que, afrontémoslo, “The Wicker Man”, con Nicolas Cage, será seguramente una olorosa mierda; eso sí, muy bien envuelta. Ojalá me equivoque.

Servidumbre humana

Servidumbre Humana

Hace muchos años que leí esta novela, “Servidumbre Humana”, del no suficientemente conocido William Somerset Maugham, por lo que no me acuerdo de su trama tanto como me gustaría.
Sin embargo recuerdo perfectamente los sentimientos que me produjo. También recuerdo el tono bucólico del libro, recuerdo lo verosímil que me resultaron las reacciones de su personaje, que en aquel momento me parecían las mías propias, y sobre todo recuerdo la honda impresión que me causó, imagino que en parte debido a lo mucho que me encantan las historias de perdedores, sobre todo si lo que pierden es la inocencia ante el Mundo.
Su protagonista, Philip Carey, es un joven aprendiz de pintor que, como tantos otros, llega a París para labrarse una carrera. Pero -y ahora pongo un tono de sinopsis de cinta VHS- se cruza con el amor con funestas consecuencias. A partir de ese momento comienza la espiral hacia abajo que en tantos otros sitios hemos visto, pero nunca -o yo por lo menos- ,nunca, con tanta identificación con su personaje principal.
Cuando acabé de leerlo le di un beso a la portada. Creo que eso sólo lo he hecho dos veces más en toda mi vida.

Ah, “Servidumbre humana” tiene al menos tres adaptaciones en cine, parece ser que bastante buenas…