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El Planeta Salvaje

Tanto la animación como los tebeos han sido de toda la vida dos ramas artísticas que en el mejor de los casos han sido relegadas a ser las hermanas pequeñas, bastardas y olvidadas del cine y/o la literatura. Pero tienen su propio lenguaje y tienen una gran ventaja: permiten a sus autores dar rienda suelta a su imaginación sin ningún miedo a resultar ridículos. De esta manera, cosas que en cine nos resultarían ridículas, en un tebeo o en una película de animación nos resultan tremendamente reales, permitiendo así explorar un campo que el cine no tiene acceso. Y la literatura tampoco, estando restringida a la imaginación del lector.

Todo este párrafo absurdo y mal escrito viene a cuento porque le viene como anillo al dedo a la película de la que os voy a hablar: La Planète Sauvage, de René Laloux, joya de la animación francesa de los años 70. Según escribo esto me viene a la mente una sola palabra: hipnótica. Así es esta película.

Trata sobre una raza, los draag, que utiliza a otra, los ooms (que son humanos como nosotros) como mascotas. Nuestro protagonista es un joven humano que escapa de su dueño hacia un futuro incierto. En su camino se encuentra con otros humanos, que viven en estado salvaje ocultándose de los draag, que por otro lado no son los extraterrestres temibles que os podéis imaginar, sino una raza bastante avanzada y pacífica, más que los ooms de hecho.

Pero en mi opinión lo mejor de la película no es su trama, sino su bellísima realización. No sabría con qué quedarme, si los diseños de seres alienígenas que hizo Roland Topor (sí, el famoso escritor; sí, el del Grupo Pánico, junto con ‘Milenarista’ Arrabal y Jodorowski, y sí; el artífice de ‘El quimérico inquilino), el carácter amateur y experimental de la animación o lo marciano que resulta el conjunto en sí.

En cualquier caso, una maravilla que ningún aficionado a la ciencia ficción y a la animación debería dejar pasar.

Brooklyn Heights

Nueva York es una ciudad que no ofrece grandes monumentos, ni una rica historia, ni largas playas de arena (aunque las hay muy cerca de allí), ni impresionantes paisajes.

Pero Nueva York es LA ciudad, estando allí sientes que todas las cosas pasan en Manhattan, que estás en la Roma del Imperio Romano, en la Tebas de Egipto, en el París de la Revolución. Nueva York es la única ciudad, además de mi ciudad de nacimiento, donde me he sentido como si estuviera en mi casa, como si no fuera un turista, como si fuera uno más entre todos los que circulan por Manhattan.

Pero no todo es Manhattan en Nueva York. Algunas de las cosas interesantes que se pueden hacer por Nueva York están en Bronx, en Harlem… y en Brooklyn.

Situémonos en Chinatown, en Manhattan. Cerca de allí podéis tomar un camino peatonal que en unos minutos os llevará hasta el puente de Brooklyn, quedando los coches bajo vuestros país. El paseo, que atraviesa el río Hudson, tiene dos zonas delimitadas: una para peatones y otra para ciclistas. Cerca podéis alquilar bicis, así que es una opción. El paseíto creo recordar que dura sobre una media hora.

Brooklyn Heights Promenade

Las vistas de los rascacielos de Manhattan según andas, con el viento de la bahía refrescándote, es una de las sensaciones que no se te olvidan en la vida. Pero en cuanto llegues a Brooklyn se fastidia todo. El paseo peatonal pronto se acaba y te encuentras en una especie de autovía, justo enfrente del edificio principal de los Testigos de Jehová (uggghhh), que por cierto cuando lo ves entidendes perfectamente lo de Atalaya, dejando aparte su significado simbólico.

Pero esto es la vida, nada es perfecto, ya lo sabéis. El caso es que supongo que en cualquier caso conseguiréis llegar en algún momento a Montague St., la principal arteria del barrio de Brooklyn Heights, un barrio tranquilo con mansiones neogóticas del siglo XIX, jardines y restaurantes italianos con terraza. No me extraña que Bob Dylan eligiera esta zona como residencia en Nueva York.

Si seguís por Montague St., llegaréis hasta el Paseo Marítimo, lugar que ha conocido mejores tiempos (como tantos otros en Nueva York, al ser una ciudad tan viva, estás continuamente viendo contrastes entre lugares decadentes y otros recién construídos). Aún así, la vista es magnífica. El paseo por esta zona, con la Estatua de la Libertad y los rascacielos de Nueva York al fondo, es memorable. Tan memorable que Steven Spielberg lo utilizó para la escena final de su película Munich. Fue al ver esta escena cuando decidí que quería visitar Brooklyn Heights.

Por cierto, es probable que mientras estéis leyendo esto, yo esté de nuevo paseando por Brooklyn Heights. Nueva York no es que te impulse, es que te obliga a volver.

The Fountain

The Fountain

Según uno se va haciendo mayor, cada vez tiene menos ganas de conocer cosas nuevas: música nueva, libros nuevos, películas nuevas… No tenemos ganas de aprender nada, y sólo queremos que nos confirmen las cosas que ya sabemos.

Así que los que gustamos de que nos cuenten cuentos, pues nos dedicamos a buscar lo nuevo de nuestros autores favoritos y nuestros grupos favoritos, y pasamos por completo de gente nueva que hace cosas nuevas.

Y este es el caso: “The Fountain” es la última película de Darren Aronofsky, uno de los directores que sigo. Y quería confirmar que es un director cojonudo, no quería encontrarme con la sorpresa de que ‘The Fountain’ era… una puta basura, como se ha dicho por ahí en los festivales, donde por lo visto ha salido bastante vapuleada.

Y joder, acabo de verla y lo confirmo: me ha encantado. “The Fountain” no es tan desquiciada como “Pi” -todavía recuerdo su uso del drum’n'bass-, ni mucho menos tan sórdida como “Réquiem por un sueño”, pero desde luego estamos ante las hijas de un mismo padre.

Su cinematografía es… bueno… arte puro. Cada plano es un puto cuadro, no hay nada gratuito, y la belleza y fuerza de algunas de las imágenes es tal que a mí por lo menos me hacen llorar por sí solas.

Y la música… qué maravilla. No pensaba que pudiera superar la de ‘Réquiem por un sueño’ (que por cierto, se están dedicando a quemarla utilizándola en todos los trailers de películas del mundo), pero esta la supera con creces.

Todo esto está muy bien, pero ¿la película? ¿la historia? Para no destriparos nada, os diré tan sólo que trata de un hombre que debe tratar de aceptar la muerte. La suya y sobre todo la de los demás. En realidad la muerte es la única protagonista de la película.

Os podéis imaginar tras leer el último párrafo que la película no es para todo el mundo: No, no lo es. Imaginaos por un momento (ya que mi capacidad crítica no da para más), ‘The Fountain’ es como una versión muy oscura de ‘Big Fish’, con la cinematografía y la pretenciosidad de trascendencia de un ‘2001′ o de alguna película de las densas de Tarkovski… ‘STALKER’ me viene a la mente. Pero no os asustéis, ‘The Fountain’ no es tan difícil de ver (quizás haya sido un poco excesivo con los ejemplos).

En fin, que cuando veo películas me reconcilio con el cine, sobre todo si os digo que esta es la primera película que veo en lo que va de año que me gusta de verdad… y me debo haber visto cerca de la centena ya.

Ps.: Echadle un vistazo a las webs de la película para haceros a la idea:
Web oficial de la película
Trailer de ‘The Fountain’ en Apple
Web de la banda sonora

Haute Garonne

Saint Beat

El río Garona. En España no tanta gente lo conoce, a pesar de ser uno de los más largos y más importantes de los que nacen en nuestro país. Esto es así porque durante la mayor parte de su trayecto discurre por Francia, desembocando en Burdeos después de 647 kilómetros.

Así que el Garona nace en el Pla de Beret, en la comarca ilerdense de la Val d’Arán/Valle de Arán. Sin embargo, debido a que el valle está orientado hacia el norte, el agua del Garona se va hacia Francia en vez de descender hacia el Valle del Ebro. De esta manera, desde una de las zonas más altas (excluyendo los grandes picos) del valle de Arán, el Garona desciende plácidamente por todo Arán hasta llegar al límite con Francia, en el Pont du Roi.

Una vez aquí, nuestro río cambia el nombre y comienza a llamarse Garonne, así le conocen nuestros vecinos, que le rinden pleitesía hasta su desembocadura. Tan importante es el Garona para ellos que llaman al departamento -el equivalente francés a nuestras comunidades autónomas- en el que nos encontramos Haute Garonne, el Alto Garona.

Y desde luego todo el Alto Garona merece una visita. Para empezar, la cara norte de los Pirineos es bastante diferente a nuestra cara sur. Los Pirineos franceses son menos agrestes, más amables, menos turísticos, más pobres, menos explotados, más verdes, menos salvajes. Diferentes.

El primer pueblo que merece la pena visitar es, sin duda, Saint Beat. Este lugar vivía básicamente de la frontera, así que al cerrar las aduanas este pueblo (y otros tantos) entró en decadencia. Y ahí sigue. Y ahí reside uno de sus encantos. Sales de una de las zonas más ricas de España y te encuentras en una de las más pobres de Francia.

Nubes eternas, iglesias medievales con olor a moho, tumbas recordando los muertos de la Primera Guerra Mundial, y casas que parece que acaban de salir de un bombardeo de la Segunda. ¿No os entran ganas de ir?.

Pero si lo romántico no es lo vuestro, también hay pueblos más animados: Bagnères-de-Luchon es uno de ellos. También conectado directamente con el Valle de Arán a través de un precioso puerto, El Portillón -procurad no pasar por ahí en invierno, eso sí-, Luchon incluye uno de los bucólicos balnearios franceses con casino que tan de moda estaban en Francia a principios del siglo XX.

Aunque esos tiempos ya pasaron, el pueblo todavía tiene bastante vida, en parte porque incluye una estación de esquí, Superbagneres, que por cierto tiene un telecabina que te lleva a la estación de esquí desde el pueblo -casi 1000 metros de desnivel-. Merece la pena subir a Superbagnères, las vistas de todo el macizo de la Maladeta (incluyendo el Aneto) son impresionantes.

Si nos adentramos en Francia, el paisaje no hace más que mejorar. Vayáis hacia donde vayáis,hacia el norte (St. Bertrand de Comminges, Lannemezan…), hacia el oeste (Bagnéres de Bigorre, St. Lary, Arreau), o hacia el este (Foix), en ningún caso os equivocaréis.

En fin, con este miniartículo sobre el Alto Garona ya tenéis para un día entero si os queréis escapar del bullicio de Baqueira. Pero vamos, que si os encontráis en cualquier otro valle limítrofe con Francia, podéis hacer rutas tan interesantes o más que ésta.
El sur de Francia nunca decepciona.

Ps.: Sí, ya sé que el río de la segunda foto no es el Garona… :P

Hombres Armados

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Mucha gente conoce a John Sayles por una sola de sus películas: Passion Fish, un revientafestivales en 1992. Yo no la vi, ya qu por aquella época estaba me entretenían más otras películas que satisfacían mejor mis desequilibrios hormonales de entonces.

Algunos años después, en una “sobremesa del Canal Plus”, en el que básicamente veías lo que tocaba, ese día tocó en suerte “Lone Star”, de este tal John Sayles. Una joyita de película sobre las relaciones de padres e hijos, sobre la vida en un pueblo polvoriento del oeste estadoundense, y sobre un asesinato. A partir de entonces me tragué todo lo que pude encontrar del amigo Sayles. Su mezcla de temas sociales, cruces de culturas / melting pots, géneros cinematográficos y reflexiones sobre la humanidad me pone muy, muy palote.

Y de esta manera tan gráfica llegamos a la película que nos ocupa: “Hombres Armados”, rodada completamente en español y con su trama situada en algún país indeterminado de la Latinoamérica más castigada y violenta.

Su protagonista, Federico Luppi, es un médico encargado de formar a jóvenes profesionales que serán destinados a pueblos remotos en la selva con unas condiciones de vida muy precarias. A punto de jubilarse, decide recorrer esos pueblos donde se supone están destinados sus ex-alumnos médicos. Por supuesto, se trata de un descenso a los infiernos en toda regla. La diferencia es que esta vez el infierno en vez de estar dentro de la mente del protagonista está fuera, en la gente y en los lugares que le rodean.

Para colmo, además el infierno es real: John Sayles dijo en su momento que la mayor parte de lo que aparece en la película son historias reales. Y aquí es la parte donde me siento culpable por estar aquí sentado delante de mi ordenador portátil y mi televisor con vídeos musicales (el actual es de Jarvis Cocker, por cierto), en vez de ayudar a aquellos que en otros sitios viven en la mierda.

Y eso es lo mejor del cine de John Sayles: realmente es capaz de hacer que pretendas hacer del mundo un lugar mejor para todos.

¡¡¡ Que alguien me despierte, por favor !!!

“El Gobierno propone a la SGAE como censora de Internet”.

Están de broma, ¿no? ¿Me va a decir Teddy Bautista sobre qué debo escribir y sobre qué no? Todos estos temas me están empezando a tocar los cojones sobremanera…

La parte positiva es que estoy seguro de que yo no soy el único al que estas cosas le encienden la sangre cada vez más.

ACTUALIZACIÓN: Como dice ages en los comentarios, parece que era todo un globo sonda… bufff….

ACTUALIZACIÓN 2: Pues hay que estar atento, porque parece ser que con este tema al final el gobierno nos la va a clavar con una Ley Independiente… La madre que los parió…

Hayedo de la Pedrosa

La sierra de Ayllón es un macizo montañoso, el más norteño del Sistema Central, que forma parte de las provincias de Guadalajara, Segovia y Madrid. Es la provincia de Guadalajara la que contiene la zona más grande de la sierra, incluyendo las montañas más altas de La Mancha, ya pegando al próximo Sistema Ibérico.

Pero hoy nos vamos a Segovia, a la zona posiblemente más húmeda de toda la provincia, donde los robles y las hayas sustituyen a los pinos y las encinas: desde el pueblo de Riaza, donde desde luego debéis parar a comer alguno de los típicos asados castellanos, una carretera conduce a la estación de esquí de la Pinilla.

En algún momento os desviais de la carretera, dirección Puerto de la Quesera, que os comunica con La Mancha. Y justo antes de llegar al puerto os encontrareis con el hayedo, que es pequeño y humilde, pero cuyos ejemplares son bastante más grandes, hermosos y viejos que los de la mayoría de los hayedos que he visto.

Además, el hayedo de la Pedrosa es uno de los más sureños de Europa (aunque ya en España se me ocurren así de repente tres más), y desde luego uno de los más accesibles. No hacen falta permisos, ni hacerse varias horas de carretera de montaña. Espero por otra parte que esto no le haga morir de éxito.

¿Y cuando ir al hayedo? Desde luego si lo que queréis es verlo en plan otoñal, tendréis que ir sobre mediados de octubre. La ladera de la montaña está orientada al norte y es un lugar muy ventoso, así que aquí el otoño se adelanta con respecto a otros bosques caducifolios.

Una vez visitado el hayedo se pueden hacer muchas cosas. O bien os dais una vuelta por los pueblos de alrededor (hacia el oeste Pedraza y Sepúlveda quedan a un tiro de piedra; y hacia el este los pueblos rojos, bastante menos conocidos, os dejarán sin aliento), o bien os hacéis una ruta por los alrededores (el pico del Lobo, el Tres Provincias desde Somosierra, hay muchas…).

Pero si verdaderamente tenéis huevos, enganchad la carretera que desde el Puerto de la Quesera cruza la sierra de Ayllón para llegar a Majaelrayo, el corazón de los pueblos de pizarra de la arquitectura negra. Se trata de cuarenta kilómetros de pura, aislada y deshabitada montaña, donde desciendes un par de valles y donde la nieve, el agua, los socavones en la carretera y los rezos para conseguir salir de allí son compañeros habituales. Pero merece la pena: bosquetes de abedules, aguas cristalinas y vertiginosos barrancos os esperan. ¿Nunca habéis querido visitar la Carretera Perdida? Aquí está.

Ancares: Regreso al Pasado Virgen

Bienvenidos a la región más salvaje de la Península y seguramente una de las más salvajes de toda Europa. Estáis en los bosques donde aúllan los lobos, donde cantan los urogallos y donde vagan los osos. Bienvenidos a uno de los lugares más deshabitados de España, donde podréis recorrer kilómetros y kilómetros de montaña prácticamente virgen sin ver absolutamente a nadie. De hecho los Ancares es una región tan remota que se dice que la Guerra Civil jamás llegó allí.

Los Ancares consta básicamente de dos zonas: el Valle de Ancares propiamente dicho y valles adyacentes, pertenecientes a León, más amable y de mejor acceso; y lo que se llama Os Ancares, perteneciente a Lugo, y con una configuración montañosa más maciza, más hostil y más salvaje.

Reserva de la Biosfera de la UNESCO desde hace unos pocos meses, tanto en su parte leonesa como en la lucense, mi primer encuentro con ella fue deslumbrante. En una visita a Las Médulas (Patrimonio de la Humanidad, por cierto), descubrí una configuración montañosa al fondo cubierta por completo de brezos que me dejó deseando seguir con el coche… No pude aquella vez, pero me prometí a mí mismo que volvería. Y vaya si lo hice. Volví para descubrir sus montañas aisladas y altivas, sus bosques vírgenes de carballos, de robles albares, de serbales, de acebos… su lluvia y su abundante nieve, el deslumbrante verde de sus paisajes, y sobre todo la imaginaria pero intensa sensación de ser observado continuamente por alguno de los Señores del Bosque.

Pero Ancares no sólo es naturaleza. Hay más. Hay pueblos y aldeas aislados cuyos orígenes se pierden en el tiempo. Tan aislados están estos pueblos que muchos de ellos conservan en magnífico estado una suerte de casas pre-romanas, las llamadas “pallozas”, construcciones circulares de granito y/o pizarra con techo de piorno (una planta de alta montaña) seco que hay que renovar poco a poco cada año. Hay pueblos en Ancares, como Piornedo (Lugo) y Balouta (León), que por sí solos ya merecerían una visita. Además de las pallozas, muchos de estos pueblos cuentan con puentes, ermitas y fuentes medievales magníficamente cuidados que os harán sentir lejos, muy lejos de vuestro piso con paredes de pladur.

…ojalá estuviera ahora mismo en los Ancares…

Curiosidad Chorra en ‘Heroes’

Si os fijais un poco, tanto el personaje en sí como la actitud de uno de los protagonistas de la serie ‘Heroes’, Peter Petrelli, es bastante similar al de Nuestro Amistoso Vecino Spider-Man. Y claramente se ve una similitud en el nombre: Peter Parker no está tan lejos de Peter Petrelli: de hecho los nombres son sospechosamente parecidos.

Desde luego casualidad no es: se nota que los guionistas de la serie han mamado mucho tebeo de superhéroe: el mismo hecho de que el nombre y apellidos del protagonista empiecen con la misma letra es bastante habitual: Bruce Banner, Reed Richards, Otto Ottavius, Scott Summers, Jean Grey, Warren Worthington, Sue Storm, Clark Kent, por supuesto Peter Parker, y un montón más.
Por lo visto todo esto es debido a que el creador de la mayoría de los superhéroes Marvel, Stan Lee, no tenía muy buena memoria y usaba la doble letra como mnemotécnico para no equivocarse con los nombres…

Hasta ahí bien, pero lo más curioso de todo es que el nombre ‘real’ del principal antagonista de Peter Petrelli en la serie, el Maléfico Sylar, es Gabriel Gray… ¡¡ oh maravilla !!! las siglas son GG, las mismas que las de Green Goblin, el Duende Verde, el malo-principal-de-toda-la-vida de Spider-Man!!!!

¿Qué? ¿Cómo se os ha quedado el cuerpo? (Corrección: Nótese el tono sarcástico) Pues nada, a ver si encontramos más chorri-curiosidades de esta serie tan entretenida…

Actualizado:
Mirad esto . ¿Alguien es capaz de hacerse alguna paja mental relativa a este personaje y al futuro de Sylar en la serie?

Visitor Q - La anomalía de la normalidad

Joder, pero mira que son raras las películas de Takashi Miike. Raras de cojones. Y él lo debe ser más. El tipo es tan extraño que en su filmografía se pueden encontrar desde cosas completamente normales y vulgares como ‘Llamada Perdida’ mezcladas con bizarradas de Ultraman, películas de ultraviolencia cuasi-snuff, hasta marcianadas que se salen de toda clasificación como este Visitor Q que nos ocupa.

Y lo mejor de todo es que entre necrofilia, incesto, abuso, violación, asesinato y tramas sobre gente que se dedica a dar pedradas a otra gente, al amigo Takashi le salen películas poéticas y hasta con conciencia social. Conciencia social y dos cojones, porque hay que tener cojones para que este hombre consiga rodar las cosas que rueda.

Os cuento un poco de que va la película. Una familia disfuncional: la hija es puta, el padre es uno de sus clientes, y la madre es yonqui. Para pagarse el jaco también se prostituye. El hijo pequeño, del que abusan los matones del colegio, pega a su vez a la madre, para lo que cuenta con una colección de atizadores. Ligero resumen del estado inicial del film.

Hasta aquí vale, podría ser perfectamente una película de John Waters o incluso una de la primera época de Almodóvar pre-’Mujeres al Borde’. Pero ahí se acaban los parecidos. A partir de la irrupción en escena del ‘Visitante Q’ del que habla el título, éste consigue la felicidad en la familia. ¿Y cómo la consigue? Pues a base de asesinatos, desmembramientos y sexo raro -muy muy raro-.

¿Y es buena la película? Pues en mi humilde opinión sí que lo es, si consigues quitarte los prejuicios y tienes un buen estómago. Carece de los tiempos muertos que abundan en las películas orientales y prometo que en ‘Visitor Q’ hay algo más que un intento de epatar al personal y algo más allá de hacer una sátira sobre la familia en nuestra sociedad.

Porque Takashi Miike es un poeta. Un poeta de la anormalidad.