Hay muchos kilómetros de costa en Asturias, aproximadamente 345. Esto significa que, más allá de los enclaves turísticos como Llanes o Ribadesella, hay mucho territorio que explorar.
Según nos vamos acercando a Galicia desaparecen las calizas y se presentan las pizarras, provocando un cambio de paisaje natural y rural más que significativo. Estamos en el terreno de los poblados pescadores, de las montañas con reflejos azabaches y rojizos debidos a la lluvia y al sol.
Así, llegamos a Cudillero, uno de los pueblos marítimos mejor conservados de España. Desde el mar se puede ver un mosaico de edificios, cada uno de un color, dicen (vete a saber si es verdad) que es para que los marinos reconocieran su propia casa desde el barco en el que iban a faenar. La mayor parte del pueblo se encuentra en un así llamado anfiteatro con las casas colocadas unas encima de las otras como si fueran palcos y el escenario fuera el mar.
A pocos kilómetros de aquí, y sólo si conseguís encontrarla, ya que la gente de la zona la guarda como el tesoro natural que es, se encuentra la Playa del Silencio. Se trata de una pequeña playa de difícil acceso rodeada de acantilados y un bello bosque verde de castaños y pinos resineros. Nunca te sentirás tan vivo como aquí, con la brisa marina de frente, el sol poniéndose enfrente tuyo, y esos enormes brazos de roca que rodean la playa. En la Playa del Silencio sientes al Mar Cantábrico como a un ser vivo, como a un dios al que rendir pleitesía. Nunca te sentirás tan vivo como en la Playa del Silencio.
Y seguimos nuestro camino. Cada vez nos sentimos más cerca de Galicia. En ningún momento deja de ser Asturias, pero algo en el ambiente te dice que también estás en Galicia. En ese momento Asturias y Galicia te parecen la misma cosa, las tierras no entienden de fronteras de ninguna clase, ni siquiera entre tierras hermanas.
De esta manera paramos en Luarca, el equivalente costero de los pueblos de casonas caladas con techo de pizarra del interior de esta parte de Asturias y Lugo. Y qué maravilla de pueblo es Luarca. De una gran vida, movimiento y alegría en las calles, tiene un paseo que se encuentra lleno de bares y restaurantes donde tomar la sidrina o cenar. Cenar hijos del mar, por supuesto. Mejor en una terraza, si el tiempo lo permite.
Cuando acabéis, es el momento de subir a lo alto del pueblo, al romántico y bucólico cementerio desde donde se divisa todo el pueblo, el puerto y el mar. Afortunados son aquellos que pueden descansar durante toda la eternidad desde un lugar como este.



Preciosa la costa occidental asturiana, esas carreterillas, esos pueblecillos, recorres la costa andando o en bici y te vas encontrando playas en las q te gustaria qdarte a vivir para siempre…
Estuve hace dos anios de vacaciones en esa zona, en un camping que estaba al borde de la playa… era perfecto.
Sin embargo, tengo un mal recuerdo de Cudillero… llenisimo de gente, hasta la bandera, imposible aparcar, con el coche para arriba y para abajo, un agobio flipante. Tengo q decir, q la culpa tb fue mia, por ir un sabado, a la hora de comer y en el mes de agosto, lo reconozco, soy una pardilla :S
Y si sigues mas hacia Galicia, llegas a Ribadeo, justo en el borde de las dos comunidades. Un pueblo alegre y bullicioso q conserva la arquitectura tipica de las casas “indianas”, con sus balcones de balaustradas, sus porches, sus patios y sus palmeras!
Y luego la desembocadura del Eo, espectacular.
Definitivamente, hay q visitar esa zona, y esto tb va por mi, pq pienso repetir
Jaja, sí, es increíble lo que puede cambiar un sitio según la época, el día de la semana o incluso a la hora a la que los visites: de un paraje brumoso, solitario y romántico podemos pasar a ver una romería en cuestión de horas!!! Alguien debería escribir un ensayo sobre este tema… yo con Cudillero tuve suerte; eso sí, no puedo decir lo mismo de pueblos como Santillana del Mar.
Carlitos, estas fotos son de cuando estuvimos en Picos de Europa!!! Qué bien lo pasamos, ehhhh???