Nueva York es una ciudad que no ofrece grandes monumentos, ni una rica historia, ni largas playas de arena (aunque las hay muy cerca de allí), ni impresionantes paisajes.
Pero Nueva York es LA ciudad, estando allí sientes que todas las cosas pasan en Manhattan, que estás en la Roma del Imperio Romano, en la Tebas de Egipto, en el París de la Revolución. Nueva York es la única ciudad, además de mi ciudad de nacimiento, donde me he sentido como si estuviera en mi casa, como si no fuera un turista, como si fuera uno más entre todos los que circulan por Manhattan.
Pero no todo es Manhattan en Nueva York. Algunas de las cosas interesantes que se pueden hacer por Nueva York están en Bronx, en Harlem… y en Brooklyn.
Situémonos en Chinatown, en Manhattan. Cerca de allí podéis tomar un camino peatonal que en unos minutos os llevará hasta el puente de Brooklyn, quedando los coches bajo vuestros país. El paseo, que atraviesa el río Hudson, tiene dos zonas delimitadas: una para peatones y otra para ciclistas. Cerca podéis alquilar bicis, así que es una opción. El paseíto creo recordar que dura sobre una media hora.
Las vistas de los rascacielos de Manhattan según andas, con el viento de la bahía refrescándote, es una de las sensaciones que no se te olvidan en la vida. Pero en cuanto llegues a Brooklyn se fastidia todo. El paseo peatonal pronto se acaba y te encuentras en una especie de autovía, justo enfrente del edificio principal de los Testigos de Jehová (uggghhh), que por cierto cuando lo ves entidendes perfectamente lo de Atalaya, dejando aparte su significado simbólico.
Pero esto es la vida, nada es perfecto, ya lo sabéis. El caso es que supongo que en cualquier caso conseguiréis llegar en algún momento a Montague St., la principal arteria del barrio de Brooklyn Heights, un barrio tranquilo con mansiones neogóticas del siglo XIX, jardines y restaurantes italianos con terraza. No me extraña que Bob Dylan eligiera esta zona como residencia en Nueva York.
Si seguís por Montague St., llegaréis hasta el Paseo Marítimo, lugar que ha conocido mejores tiempos (como tantos otros en Nueva York, al ser una ciudad tan viva, estás continuamente viendo contrastes entre lugares decadentes y otros recién construídos). Aún así, la vista es magnífica. El paseo por esta zona, con la Estatua de la Libertad y los rascacielos de Nueva York al fondo, es memorable. Tan memorable que Steven Spielberg lo utilizó para la escena final de su película Munich. Fue al ver esta escena cuando decidí que quería visitar Brooklyn Heights.
Por cierto, es probable que mientras estéis leyendo esto, yo esté de nuevo paseando por Brooklyn Heights. Nueva York no es que te impulse, es que te obliga a volver.


En Nueva York, de donde tomo exactamente la foto?