El río Garona. En España no tanta gente lo conoce, a pesar de ser uno de los más largos y más importantes de los que nacen en nuestro país. Esto es así porque durante la mayor parte de su trayecto discurre por Francia, desembocando en Burdeos después de 647 kilómetros.
Así que el Garona nace en el Pla de Beret, en la comarca ilerdense de la Val d’Arán/Valle de Arán. Sin embargo, debido a que el valle está orientado hacia el norte, el agua del Garona se va hacia Francia en vez de descender hacia el Valle del Ebro. De esta manera, desde una de las zonas más altas (excluyendo los grandes picos) del valle de Arán, el Garona desciende plácidamente por todo Arán hasta llegar al límite con Francia, en el Pont du Roi.
Una vez aquí, nuestro río cambia el nombre y comienza a llamarse Garonne, así le conocen nuestros vecinos, que le rinden pleitesía hasta su desembocadura. Tan importante es el Garona para ellos que llaman al departamento -el equivalente francés a nuestras comunidades autónomas- en el que nos encontramos Haute Garonne, el Alto Garona.
Y desde luego todo el Alto Garona merece una visita. Para empezar, la cara norte de los Pirineos es bastante diferente a nuestra cara sur. Los Pirineos franceses son menos agrestes, más amables, menos turísticos, más pobres, menos explotados, más verdes, menos salvajes. Diferentes.
El primer pueblo que merece la pena visitar es, sin duda, Saint Beat. Este lugar vivía básicamente de la frontera, así que al cerrar las aduanas este pueblo (y otros tantos) entró en decadencia. Y ahí sigue. Y ahí reside uno de sus encantos. Sales de una de las zonas más ricas de España y te encuentras en una de las más pobres de Francia.
Nubes eternas, iglesias medievales con olor a moho, tumbas recordando los muertos de la Primera Guerra Mundial, y casas que parece que acaban de salir de un bombardeo de la Segunda. ¿No os entran ganas de ir?.

Pero si lo romántico no es lo vuestro, también hay pueblos más animados: Bagnères-de-Luchon es uno de ellos. También conectado directamente con el Valle de Arán a través de un precioso puerto, El Portillón -procurad no pasar por ahí en invierno, eso sí-, Luchon incluye uno de los bucólicos balnearios franceses con casino que tan de moda estaban en Francia a principios del siglo XX.
Aunque esos tiempos ya pasaron, el pueblo todavía tiene bastante vida, en parte porque incluye una estación de esquí, Superbagneres, que por cierto tiene un telecabina que te lleva a la estación de esquí desde el pueblo -casi 1000 metros de desnivel-. Merece la pena subir a Superbagnères, las vistas de todo el macizo de la Maladeta (incluyendo el Aneto) son impresionantes.
Si nos adentramos en Francia, el paisaje no hace más que mejorar. Vayáis hacia donde vayáis,hacia el norte (St. Bertrand de Comminges, Lannemezan…), hacia el oeste (Bagnéres de Bigorre, St. Lary, Arreau), o hacia el este (Foix), en ningún caso os equivocaréis.
En fin, con este miniartículo sobre el Alto Garona ya tenéis para un día entero si os queréis escapar del bullicio de Baqueira. Pero vamos, que si os encontráis en cualquier otro valle limítrofe con Francia, podéis hacer rutas tan interesantes o más que ésta.
El sur de Francia nunca decepciona.
Ps.: Sí, ya sé que el río de la segunda foto no es el Garona… ![]()
Tienes toda la razon respecto a lo interesante de visitar el sur de Francia. Otro pueblo con bastante “agitación” es St Gaudens, con una colegiata pequeña y digna de visita, con bastante poblacion, comparado con otros pueblos.